jueves, 4 de agosto de 2016

ENTRADA





“En una loma, propiedad de los Adalid, se dice que hay un gran tesoro enterrado. Corren aquí mucho leyendas acerca de estas escondidas riquezas de los indios; pero es bien poco el oro que se ha recobrado de esas tumbas en los cerros. Alguna que otra vez se ha hallado oro, mas no por la búsqueda en las montañas, ya que son pocos los que desean correr el riesgo de tirar su dinero en busca de lo que probablemente resulten ser sólo tesoros imaginarios; su hallazgo ha sido obra de la casualidad; en ruinas de casas antiguas, donde sus propietarios le enterraron para ponerlo a salvo en tiempos de la revolución; quizás, sin ir más lejos, en los días de la expulsión de los españoles”.


Madame Calderón de la Barca.

La Vida en México. Carta XVI.